El planteamiento del problema es la primera fase formal del proceso de investigación, dado que de allí parte el desarrollo de la metodología y la obtención e interpretación de los resultados.
Con la finalidad de sistematizar los diferentes elementos que integran el planteamiento de un problema de investigación, evidenciando sus interrelaciones, se ha elaborado esta publicación en varias entregas, como un aporte para la discusión conceptual acerca del planteamiento del problema como fase del método científico.
En la entrega IV se presentan las referencias bibliográficas mencionadas a lo largo de esta publicación, así como un resumen a modo de recapitulación.
En la entrega V se incluyen ejemplos de planteamientos del problema en diferentes especialidades o campos del saber.
Cuando se inicia un proceso de investigación científica, resulta difícil determinar inequívocamente cuál será la primera fase. Es posible que el investigador comience, como es quizás el caso más frecuente, por plantear un problema de investigación. Sin embargo, también es frecuente el caso en que el proceso comienza a partir de la revisión de antecedentes, incluso aun cuando en ese momento no se sepa que se trata de antecedentes de la investigación que posteriormente se va a desarrollar. También se da el caso en que antes de plantear el problema, se maneja algún diseño de investigación en particular que se desea instrumentar, el cual guía u orienta el proceso posterior de formulación del problema.
En efecto, si se desea, por ejemplo, trabajar con un diseño de investigación de “pretest-postest de un solo grupo”[1], también conocido como el diseño preexperimental No. 2 de Campbell y Stanley (1973), es una consideración que, si se plantea al inicio del proceso, va a determinar o influir decididamente sobre el planteamiento del problema de investigación. Si, en cambio, se desea trabajar con un diseño de “series cronológicas múltiples”, también conocido como el diseño experimental No. 14 de Campbell y Stanley (1973), el planteamiento del problema, aun cuando verse sobre el mismo tema, será diferente. Esto es así porque el planteamiento del problema condiciona el tipo o tipos de diseño de investigación que puede utilizarse para obtener una respuesta científicamente válida y, por lo tanto, el razonamiento inverso también es cierto: el tipo o tipo de diseños de investigación, establecidos a priori, condicionan el planteamiento del problema.
Aun cuando las consideraciones metodológicas de la investigación no suelen plantearse a priori, se ha hecho la salvedad para enfatizar el hecho de que el planteamiento del problema no necesariamente es el primer paso del proceso de investigación y que los elementos que constituyen el planteamiento del problema muchas veces están condicionados por actividades previas de investigación, incluso sin que el investigador, en ese momento, tenga conciencia de ello.
En tal sentido, Kerlinger (1975, p. 12) expone tres criterios para plantear de manera adecuada problemas de investigación, a saber:
- Debe expresar una relación entre dos o más variables.
- Debe formularse en forma clara y sin ambigüedades, de manera interrogativa.
- Debe poder verificarse en los hechos, es decir, debe ser susceptible de verificación empírica a través del método científico.
Esos criterios son muy ciertos y, además, son los mismos que aplican para la formulación correcta de una hipótesis general de investigación, lo cual indica que el problema de investigación guarda una estrecha vinculación con la hipótesis, dándose incluso el caso de que algunos investigadores, sobre todo cuando se trata de reportes de investigación para ser publicados en revistas especializadas, comienzan su informe con el planteamiento de la hipótesis, la cual hace las veces de planteamiento del problema, tal como acertadamente lo explica Kerlinger (1975): “Algunos autores de informes, en vez de exponer los problemas, exponen las hipótesis general y específicas” (p. 489).
El hecho de que el problema de investigación se refleje en la hipótesis de investigación nos conduce a la conclusión de que para poder plantear correctamente un problema de investigación es preciso tener en mente una hipótesis de investigación, la cual, salvo en casos excesivamente simplificados, no es posible concebirla sin antes haber efectuado un proceso de adquisición de conocimientos teóricos y fácticos acerca del objeto de estudio sobre el cual versa la hipótesis; es decir, sin que previamente se haya realizado una revisión de teorías, conceptos y resultados de investigaciones antecedentes del problema.
Es por lo anterior que Kerlinger (1975, p. 488), en su estructura sugerida del informe de investigación, denomina a su primera sección El Problema, la cual divide a su vez en las siguientes dos sub-secciones: (1) Teoría, hipótesis y definiciones; y (2) Investigaciones previas y material de referencia. Es decir, lo que en los trabajos académicos de investigación suele denominarse como Bases o Fundamentos Teóricos y Antecedentes o Revisión de la Literatura.

En tal sentido, desarrollar como primer capítulo el planteamiento del problema y luego como segundo capítulo el marco teórico es un orden que, si bien de universal difusión y aceptación en el medio académico, no se compagina con el orden lógico o natural para el planteamiento de un problema de investigación.
De allí surgen muchas veces inconvenientes porque, aun cuando se pretenda lo contrario, todo planteamiento de problema incluye consideraciones teóricas, conceptos y exposición de resultados de investigaciones antecedentes (que provengan de fuentes científicas rigurosas o no, es otro asunto), las cuales son con frecuencia señaladas por los tutores y profesores de metodología de investigación como “pertenecientes al marco teórico”, llegándose a exigir al tesista que traslade esos contenidos al capítulo posterior de marco teórico, con lo cual el planteamiento del problema queda vacío de fundamentación, sustento y sustancia.

El resto de la estructura del informe de investigación sugerida por Kerlinger (1975) continúa luego con la Metodología y Obtención de Datos, y los Resultados, Interpretación y Conclusiones.
[1] No se asuste, es sólo un ejemplo.
