De lo expuesto en la primera entrada de esta publicación se colige que, de acuerdo con autores como Kerlinger (1975), el planteamiento del problema de investigación tiene como elementos, los siguientes: (1) Teoría, hipótesis y definiciones; y (2) Investigaciones previas y material de referencia. En el esquema utilizado o sugerido por las normas de presentación de trabajos de grado de muchas universidades esos elementos no forman parte explícita del problema de investigación, sino que pertenecen a capítulos o secciones diferentes de la Tesis de Grado o del Trabajo Especial de Grado. De hecho, en el esquema típico para trabajos de investigación académicos, esos elementos se distribuyen así:
- Teoría: Marco Teórico (Bases o Fundamentos Teóricos).
- Hipótesis: la conceptual en el Marco Teórico y las operacionales en el Marco Metodológico.
- Definiciones: las conceptuales en el Marco Teórico y las operacionales en el Marco Metodológico.
- Investigaciones previas: Marco Teórico (Antecedentes o Revisión de la Literatura).
- Material de referencia: Marco Teórico (Antecedentes o Revisión de la Literatura).
No obstante, pese a que no se les considera explícitamente como elementos o aspectos del planteamiento del problema, cuando se revisa los trabajos de grado orientados a “probar una teoría o aportar evidencia empírica a ésta” (Hernández, Fernández y Baptista, 1991, p. 11), invariablemente el planteamiento del problema incluye referencias teóricas, conceptuales e investigaciones antecedentes, fluyendo de lo general a lo particular hacia la pregunta fundamental de la investigación, usualmente denominada Formulación del Problema, la cual refleja, muchas veces de manera exacta, a la hipótesis de la investigación.
Luego, en el Marco Teórico y Metodológico, se amplía la información, bien sea desarrollando en detalle los fundamentos y referencias expuestos en el planteamiento del problema, o bien añadiendo fundamentos y referencias adicionales no discutidos previamente en el planteamiento del problema.
Podría llegarse a la conclusión de que cuando se trata de informes de investigación sintéticos, preparados para publicación de resultados de investigación en revistas especializadas, el esquema de Kerlinger (1975) sería el más conveniente, dado que la idea allí no es extenderse en la discusión de fundamentos teóricos y antecedentes del estudio, sino exponer los resultados del estudio como objetivo principal. En cambio, en el caso de trabajos de investigación de corte académico, tales como trabajos y tesis de grado, el objetivo no es tan sólo presentar los resultados del estudio, sino exponer con lujo de detalles sus fundamentos teóricos y referenciales, así como sus fundamentos metodológicos y, a tal efecto, tiene sentido profundizar esos aspectos en capítulos posteriores al planteamiento del problema.
Por lo tanto, no tiene por qué haber contradicción entre un esquema u otro, siempre y cuando se tenga presente que en el planteamiento del problema necesariamente debe haber exposición y discusión de elementos teóricos, conceptuales y referenciales, y que la formulación del problema o pregunta fundamental del estudio expresa la hipótesis de la investigación.

El planteamiento del problema, por otra parte, de conformidad con autores como Hernández, Fernández y Baptista (1991), abarca también la formulación de los Objetivos del estudio, general y específicos, así como su Justificación y la Viabilidad de realizar la investigación. A esos aspectos o elementos adicionales, suele también añadirse consideraciones en torno a la Delimitación de la investigación, el Alcance de sus resultados y las Limitaciones que se espera que tengan dichos resultados, bien sea de índole teórica, metodológica o de alcance.
Independientemente de si el estudio consiste en una investigación orientada a la solución de un problema práctico o en una investigación orientada a aportar evidencias o elementos de discusión en torno a una teoría o modelo conceptual, el siguiente esquema es aplicable para plantear el problema de investigación:
- Planteamiento del problema.
- Formulación y sistematización del problema.
- Objetivos: general y específicos.
- Justificación.
- Delimitación (es opcional, porque puede especificarse en la Introducción y/o en el Marco Metodológico).
- Viabilidad o Limitaciones y Alcance (es opcional porque puede especificarse, en la Introducción y/o en el Marco Metodológico).
Méndez (1988), para el caso de investigaciones en ciencias económicas, contables y administrativas, de corte eminentemente aplicado o práctico, considera que el problema está definido exclusivamente por el planteamiento, la formulación y la sistematización; y de esos elementos que conforman el problema se derivan los objetivos del estudio. Luego, de esos objetivos, tanto general como específicos, se deriva la justificación (teórica, metodológica y práctica). No obstante, por ser el utilizado en la mayoría de las investigaciones académicas, se ha preferido, en lo que sigue, trabajar con el esquema anterior, que se corresponde con el propuesto por Hernández, Fernández y Baptista (1991).
En el planteamiento del problema se desarrolla, de lo general a lo particular, la discusión de fundamentos teóricos, conceptos y antecedentes que derivan en la pregunta fundamental de la investigación o hipótesis. La formulación del problema corresponde a lo que Kerlinger (1975) considera como el problema propiamente dicho: “…una oración interrogativa que pregunta: ¿Qué relación existe entre dos más variables? La investigación intenta dar respuesta a esta pregunta. Si se trata de un problema científico, casi siempre contendrá dos o más variables” (p. 11). Esta interrogante guarda una estrecha vinculación con el Objetivo General del estudio.
La sistematización del problema, por su parte, abarca el detalle o desglose de la pregunta fundamental de la investigación en diversas interrogantes más específicas, las cuales guardan una estrecha vinculación con los Objetivos Específicos del estudio o, si se prefiere, sirven como guía para redactar dichos objetivos. Por regla general, la sistematización refleja la actividad global que tendrá que llevar a cabo el investigador para dar respuesta a la pregunta fundamental del estudio o lograr el objetivo general. Por ejemplo, si la formulación del problema asume la forma genérica: “¿A se relaciona con o determina a B?”, entonces una sistematización apropiada sería: (1) “¿Qué valores asume A?”, (2) “¿Qué valores asume B?”, (3) “¿De qué manera los valores de A se relacionan con los valores de B?”. O, expresado en forma de objetivos: (1) “Describir/Analizar A”, (2) “Describir/Analizar B”, y (3) “Verificar/Determinar la relación entre A y B” (ver cuadros de ejemplo en posteriores entradas de esta publicación).

